El Gobierno británico ha anunciado una reforma histórica para proteger a las víctimas de acoso y discriminación en el ámbito laboral. Mediante una enmienda a la Ley de Derechos de los Trabajadores (Employment Rights Bill), actualmente en trámite en la Cámara de los Comunes, se prohibirá el uso de cláusulas de confidencialidad (NDA, por sus siglas en inglés) en los contratos o acuerdos de conciliación relacionados con casos de acoso, acoso sexual o discriminación.
¿Qué cambia exactamente?
Con la nueva regulación:
- Quedará prohibido incluir cláusulas que impidan hablar sobre casos de acoso, que prohíban causar «daño reputacional» a la empresa, o que obliguen a mantener el silencio a cambio de compensación económica.
- Esta prohibición aplicará tanto a empleados actuales como a antiguos trabajadores, contratistas y becarios, garantizando una protección más amplia e inclusiva.
- Los contratos que contengan este tipo de cláusulas serán considerados nulos, permitiendo a las víctimas compartir sus experiencias sin temor a represalias legales.
Una medida con amplio respaldo
La medida ha sido bien recibida por asociaciones de defensa de los derechos laborales, juristas y activistas por la igualdad. Desde el movimiento Can’t Buy My Silence, su fundadora Zelda Perkins —quien fue una de las primeras en denunciar los abusos de Harvey Weinstein— calificó la enmienda como un «gran hito» en la protección de las personas trabajadoras.
Por su parte, la viceprimera ministra británica, Angela Rayner, destacó que se trata de una medida para «romper el silencio» y asegurar que «nadie tenga que sufrir en silencio por proteger la reputación de su empleador».
¿Cuándo entrará en vigor?
La ley sigue su curso legislativo y, si se aprueba sin cambios sustanciales, está previsto que entre en vigor el 1 de octubre de 2025, junto con una guía oficial para empresas, departamentos de recursos humanos y representantes legales.
¿Por qué es relevante?
Este cambio legislativo representa un avance significativo en la lucha contra el acoso laboral y la discriminación, y pone el foco en la responsabilidad corporativa y la transparencia en el entorno de trabajo. Además, plantea un precedente importante que podría inspirar reformas similares en otros países.
Desde el Observatorio, celebramos este paso firme hacia la erradicación del silencio impuesto a las víctimas, y seguiremos atentos a su desarrollo e implementación efectiva.
Llegados a este punto, desde el Observatorio nos preguntamos: ¿para cuándo una regulación obligatoria similar en nuestro país?
Fuente: The Guardian, Reuters, Institute of Employment Rights (IER), Law Gazette.